NO A LA GUERRA DE EE.UU. CONTRA VENEZUELA

En las primeras horas del 3 de enero, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar a gran escala en Caracas, bombardeando múltiples objetivos en un intento por imponer un cambio de régimen. La operación culminó con el secuestro del presidente democráticamente elegido de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores. Las autoridades venezolanas han confirmado múltiples víctimas mortales, entre ellas civiles y miembros de las fuerzas armadas.

Este ataque directo a una nación soberana, llevado a cabo sin una declaración de guerra ni autorización del Congreso, representa una violación sin precedentes del derecho internacional. Dentro de la larga historia de intervenciones ilegales y extralimitaciones militares de Estados Unidos, la operación en Caracas constituye un acto sin precedentes, en línea con la lógica de la Doctrina Monroe y el renovado impulso de Washington para subordinar a América Latina y el Caribe a sus objetivos globales.

Estas acciones reflejan la orientación cada vez más militarista e hiperimperialista de Estados Unidos y deben ser tratadas con la máxima seriedad. Son una señal de lo que el poder estadounidense, sin que nada lo detenga, es capaz de hacer y está dispuesto a hacer. Si bien los llamamientos a la intervención de las Naciones Unidas están justificados, confiar en dicha acción ignora la incapacidad demostrada de la institución para detener las atrocidades respaldadas por Estados Unidos, la más reciente de las cuales es el genocidio en Gaza.

No basta con ser testigos de estos acontecimientos. Lo que se necesita ahora es una acción urgente y la unidad de todas las fuerzas comprometidas con la defensa de la soberanía, para resistir esta búsqueda de hegemonía por todos los medios necesarios.


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