El 20 de enero, los pueblos del mundo se unen para decir «Fuera Trump! ¡No al imperialismo de EE.UU.!»
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El proyecto estadounidense de dominación imperial se vuelve cada día más peligroso, cada vez más consciente de su propia decadencia y declive. El dominio de los Estados Unidos sobre América Latina y el Caribe se ha despojado de sus últimas apariencias. Bajo la administración Trump, la agresión imperial ya no se esconde detrás de la diplomacia o la ideología, ahora se declara abiertamente, se persigue sin pudor y se impone con fuerza brutal.
La máscara ha caído. Estados Unidos ejerce ahora la Doctrina Monroe en su forma más extrema, declarando todo el continente americano como su dominio incuestionable. Ha exigido acceso sin restricciones a los recursos naturales del continente, ha desafiado la Carta de las Naciones Unidas y, en palabras del propio Donald Trump, ha afirmado que «no hay límites» para sus ambiciones imperiales.
La intervención militar contra Venezuela, que culminó con el secuestro ilegal del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, marca un nuevo momento de descarado desprecio por el derecho internacional por parte de una administración que no ha dudado en actuar con agresividad.
El apoyo incondicional al genocidio de los palestinos sigue siendo una advertencia del nivel de violencia del que es capaz el proyecto imperialista estadounidense. Hasta la fecha, la administración Trump, en su segundo mandato, ha bombardeado un total de siete países, destrozando cualquier ilusión de moderación.
Nos encontramos al borde de la erosión de las instituciones multilaterales y el derecho internacional. Estas instituciones no han logrado hasta ahora detener el genocidio en Palestina. No detendrán la campaña imperial de Trump para controlar el hemisferio occidental. Desde la propuesta de anexión de Canadá hasta la adquisición de Groenlandia, desde la toma del Canal de Panamá hasta el robo del petróleo venezolano, pasando por las amenazas contra Cuba, la administración Trump está llevando a cabo una campaña continental de dominación imperial descarada que amenaza la soberanía de todas las naciones.
El 20 de enero, primer aniversario de la administración Trump, el mundo debe levantarse para hacer frente a la creciente amenaza de Trump y el imperialismo estadounidense. En todos los continentes, hacemos un llamado a la gente para que se movilice y declare que nuestra soberanía no está en venta, que nuestros recursos no son para su saqueo y que nuestro futuro no se decidirá en Washington.
¡Solo la resistencia y la acción conjunta de los pueblos de todo el mundo pueden derrotar a Trump y su agenda imperialista!
Asamblea Internacional de los Pueblos