Declaración del Movimiento Socialista de Ghana: PAREN LA AGRESIÓN DE LA CEDEAO CONTRA NÍGER

El Movimiento Socialista de Ghana (SMG, por sus siglas en inglés) publicó una declaración sobre la escalada de la crisis política en Níger y toda la subregión, causada por las amenazas de intervención militar en el país realizadas por la Comunidad Económica de Estado de África Occidental (CEDEAO). El SMG es un proceso de (formación?) establecido a mediados de los años 90 en Accra, Ghana, y forma parte del Comité de Coordinación de la Asamblea Internacional de los Pueblos representando a la Región de África Subsahariana.

MOVIMIENTO SOCIALISTA DE GHANA (SMG)

2 de agosto de 2023

PAREN LA AGRESIÓN DE LA CEDEAO CONTRA NÍGER

El Movimientos Socialista de Ghana exige a los Jefes de Estado de la CEDEAO que abandonen su amenaza de acciones militares para restituir al ex presidente de Níger, Mohamed Bazoum.

La guerra no beneficia a nadie en África Occidental

La amenaza de la CEDEAO es un error estratégico. Como era de esperar, Burkina Faso, Guinea y Mali indicaron que considerarán cualquier ataque contra Níger como un ataque contra sus propios países y responderán en consecuencia. En otras palabras, el aventurerismo de la CEDEAO ya ha quebrado a la subregión y, de la noche a la mañana, la crisis política en Níger podría escalar a una crisis existencial para la subregión entera -destruyendo millones de vidas y obstaculizando la producción de bienes y servicios con severas ramificaciones para todo el continente. 

Una intervención militar no podrá resolver la crisis en Níger. El derrocamiento de Bazoum es solo una expresión menor de la crisis nigerina. La verdadera crisis es el subdesarrollo. A pesar de sus fabulosos recursos de oro, hidrocarburos y uranio, Níger es uno de los países más pobres del planeta. Esto se debe a que Francia ha saqueado al país sin piedad por más de un siglo utilizando a las élites locales en bancarrota para que repriman a quiénes disentían y haciendo enfrentar entre sí a las comunidades étnicas y religiosas, fracturando la organización popular. La crisis neocolonial de Níger se profundizó cuando la OTAN destruyó Libia en 2011, animando a endurecidos combatientes islamistas de Asia Central a infiltrarse y desestabilizar la región del Sahel-Sahara y militarizando e «islamizando» los problemas comunales existentes. Esto creó un pretexto para una renovada intervención occidental en la subregión, como salvadores. Los nigerinos han respondido magníficamente a la crisis de larga duración con luchas populares por la justicia social, el desarrollo y la dignidad. Los trabajadores organizados, el movimiento de género, las organizaciones juveniles, los intelectuales y los estamentos religiosos han desafiado el statu quo durante muchos años y han sido reprimidos sin piedad por el Estado nigeriano dirigido, más recientemente, por Bazoum y respaldado por Francia. Una intervención militar no borrará esta historia o las complejas redes de conflicto social que ha creado. 

Las armas de la CEDEAO no ayudarán a los nigerinos a aclarar y determinar cómo organizarán y perseguirán el desarrollo nacional. Las armas sólo profundizarán la crisis subyacente de explotación extranjera y subdesarrollo que sufre Níger. La acción militar de la CEDEAO agravará el sufrimiento de los nigerinos y retrasará aún más su desarrollo económico y social.

Una intervención militar de la CEDEAO tampoco favorecerá el bienestar a largo plazo de otros países africanos occidentales. La historia de Níger difiere sólo en grado de la del resto de la subregión. África Occidental sigue siendo una de las regiones más pobres y conflictivas del mundo. Cada sufrimiento que la guerra provoque en Níger se reproducirá y amplificará en toda la subregión con consecuencias imprevisibles. Las señales procedentes de Mali, Burkina Faso y Guinea sugieren que la integridad de la propia CEDEAO está en peligro. Una guerra en la CEDEAO también permite a las fuerzas yihadistas reforzar su campaña militar e ideológica en toda la región.

Una guerra también tendrá consecuencias a nivel nacional. Por ejemplo, es poco probable que los soldados de la CEDEAO quieran arriesgar sus vidas para restaurar otro régimen político en bancarrota. El despliegue militar será la gota que colme el vaso de la «estabilidad» en muchos países de África Occidental. Podría provocar motines y acelerar, en lugar de detener, la oleada de golpes de Estado que está experimentando la región.

¡La guerra beneficia al imperialismo!

Los verdaderos beneficiarios de un ataque de la CEDEAO sobre Níger son las fuerzas imperialistas de Occidente. Francia está luchando por mantener generaciones de cruel saqueo y opresión que los africanos occidentales han rechazado. Sin el uranio nigerino, los costes de electricidad franceses aumentarán significativamente sumiendo a ese país en una crisis más profunda. La dependencia de la UE del uranio ruso (al que hasta ahora no se ha atrevido a imponer sanciones) aumentará. Por supuesto, la UE está totalmente subordinada a Estados Unidos, en su agresión contra sus rivales estratégicos China y Rusia. Como ya no puede competir comercialmente, Estados Unidos intenta excluir el acceso de estos países a los recursos africanos mediante la fuerza militar en alianza con élites sociopolíticas atrasadas. Estados Unidos ha establecido bases militares en toda África Occidental, incluida, por ejemplo, la tristemente célebre «Base Aérea 201 de Níger», cerca de Agadez, que es la mayor base militar de aviones no tripulados del mundo, nominalmente propiedad del ejército nigerino, pero totalmente controlada por Estados Unidos y capaz de lanzar ataques en toda la región. Por un lado, los acontecimientos en Níger amenazan los intereses hegemónicos de Estados Unidos. Pero, por otro lado, Níger representa una oportunidad para que EEUU consolide su control sobre el ejército de África Occidental. Por lo tanto, el imperialismo presionará para que se produzca una intervención militar.

Los gobiernos de la CEDEAO carecen de capacidad para gestionar incluso las insurgencias internas. La CEDEAO sólo puede contemplar una expedición a Níger porque la «OTAN» la dotará de recursos y la dirigirá. De hecho, los Estados de la CEDEAO sólo aportarán dos elementos a cualquier operación militar. En primer lugar, la CEDEAO proporciona una hoja de parra: la ilusión mediática de que se trata de una intervención «legítima» del África Occidental democrática para restaurar la democracia (y no sólo otra invasión estadounidense o francesa de un país del Tercer Mundo en apuros). En segundo lugar, la CEDEAO proporciona carne de cañón: soldados africanos prescindibles que evitan que el gobierno estadounidense tenga que responder por la muerte de miles de estadounidenses. En todos los aspectos materiales, estratégicos y operativos, será una invasión para restablecer el dominio colonial en África Occidental.

¿Cuál es la agenda de los líderes de la CEDEAO?

¿Por qué los Jefes de Estado de la CEDEAO se ponen descaradamente al frente del imperialismo estadounidense y francés? Los dirigentes de la CEDEAO están dispuestos a hacer frente a la conquista imperialista porque están desesperados y atrapados en el neocolonialismo. Nuestros dirigentes son firmes cómplices de la explotación y la opresión extranjeras. Por ejemplo, nuestros dirigentes no se han preocupado por la miseria, la falta de servicios básicos o la exposición de los niños a radiaciones mortales que el capital francés impone a los habitantes de las ciudades mineras de uranio. Nuestros dirigentes no han protestado por el número de ciudadanos inocentes asesinados por las tropas estadounidenses y francesas en sus denominadas operaciones de contrainsurgencia. En lugar de ello, nuestros dirigentes han forzado la aprobación de leyes que conceden a las tropas estadounidenses plena inmunidad por los crímenes cometidos en nuestro suelo, cediendo esencialmente nuestra soberanía a militares extranjeros.

Nuestros dirigentes han apoyado plenamente las deshonrosas estratagemas para modificar las constituciones nacionales con el fin de ampliar los límites de los mandatos para protegerse de la rendición de cuentas. Durante años, nuestros dirigentes han ignorado o perpetrado detenciones y encarcelamientos arbitrarios sin cargos ni juicio, en violación de nuestras constituciones.

Nuestros dirigentes han hundido nuestras economías nacionales con deudas impagables, indisciplina fiscal, gasto despilfarrador y transferencia acelerada de riqueza a las metrópolis coloniales. Tras hundirnos en la crisis, nuestros dirigentes han huido de vuelta al FMI con la gorra en la mano para pedir rescates condicionados a la profundización de las medidas políticas responsables de nuestro sufrimiento en primer lugar: medidas de austeridad que trituran a los trabajadores y aceleran la salida de la riqueza de nuestros recursos y nuestra mano de obra. A los africanos occidentales ya no les impresiona el teatro de las elecciones periódicas. Los africanos occidentales saben que no son más que ejercicios de ego, promesas vacías, compra de votos, acomodos, violencia de las élites y encubrimiento por parte de poderes judiciales dóciles y partidistas. La propia bancarrota de nuestros dirigentes es el origen de la oleada de revueltas y tomas de poder militares en toda la subregión.

Tras su mala gestión y el abuso de los derechos humanos y de desarrollo fundamentales de sus ciudadanos, la reunión de Abuja que amenazó a Níger con una invasión era en realidad un grupo de hombres asustados, que habiendo perdido toda legitimidad moral o política pretenden ahora utilizar la fuerza militar para proteger sus posiciones privilegiadas. Los «Jefes de Estado de la CEDEAO» no hablan en nombre de África Occidental. No pueden comprometer a nuestros jóvenes a luchar y morir en defensa de un «constitucionalismo» legalista hueco y de la vanidad de las élites.

El Movimiento Socialista de Ghana (SMG) rechaza las posiciones de los Jefes de Estado de la CEDEAO. Y haremos campaña contra cualquier movilización de la CEDEAO para la guerra contra Níger. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones y fuerzas progresistas de África Occidental y especialmente a la Organización de los Pueblos de África Occidental (WAPO) a que condenen también la imprudencia de los líderes de África Occidental y trabajen para detener cualquier movilización de este tipo.

Lo que África Occidental necesita es poner fin a la insurgencia islámica en la región y exigir responsabilidades a nuestros dirigentes por el lío que han creado y acabar de forma sostenible con el hambre creciente que padecen nuestros pueblos. África Occidental no necesita guerras y nuestros pueblos están cansados de nuestros líderes neocoloniales y sus maquinaciones.

Kwesi Pratt jnr

Secretario General, Movimiento Socialista de Ghana