LA SOBERANÍA DE AMÉRICA LATINA CONTRA LA OFENSIVA TRUMP-RUBIO
La administración Trump-Rubio ha iniciado una campaña coordinada en toda América Latina y el Caribe que combina fuerza militar, desestabilización política y presión económica contra múltiples naciones simultáneamente. El alcance y la sincronización de estas acciones representan una escalada significativa que requiere atención internacional urgente.
El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, opera actualmente en la proximidad de aguas venezolanas, mientras el secretario de Estado Marco Rubio acusó al Presidente de Venezuela de encabezar una «organización terrorista extranjera» el 24 de noviembre de 2025. Las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo más de 80 ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales, sin realizar una acusación formal, incautar contrabando ni presentar evidencia de actividad criminal. Estas operaciones ocurren a pesar de que los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito indican que Venezuela juega un papel marginal en el narcotráfico y mantiene territorio libre de cultivos ilícitos.
El aumento de la presencia militar incluye destructores, aviones de combate, drones y 15.000 efectivos posicionados desde agosto. Venezuela ha respondido movilizando fuerzas de defensa civil e implementando protocolos de emergencia. Aliados internacionales incluyendo Rusia, China y socios regionales han expresado preocupación por las crecientes tensiones. La cumbre CELAC-UE emitió recientemente un llamado conjunto a la paz y el respeto al derecho internacional.
En México, la marcha del 15 de noviembre en Ciudad de México mostró varias características asociadas con tácticas de cambio de régimen impulsadas externamente. Aunque fue fuertemente promovida a través de millones de cuentas de redes sociales automatizadas vinculadas a redes internacionales y respaldada con financiamiento significativo, el evento atrajo solamente a unos 17.000 participantes, muchos de los cuales eran políticos de oposición consolidados, no el movimiento juvenil destacado en la cobertura mediática. La presidenta Claudia Sheinbaum continúa manteniendo altos índices de aprobación, y el nombramiento de un exoficial de Fuerzas Especiales con experiencia en guerra no convencional como embajador de Estados Unidos en México, es un detalle que no puede ignorarse.
La situación de Ecuador revela la profundidad de la planificación estratégica detrás de las operaciones actuales. Tres acuerdos militares firmados entre 2022-2024—el Acuerdo de Asistencia de Interceptación Aérea, el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) y SHIPRIDER—establecen la ocupación virtual estadounidense del aire, mar, tierra y ciberespacio de Ecuador mientras otorgan inmunidad diplomática a las fuerzas estadounidenses. El gobierno provincial de Galápagos aprobó un «Proyecto de Seguridad Regional» autorizando la instalación de personal militar, embarcaciones, aeronaves, submarinos y armas estadounidenses, posicionando al archipiélago como un nodo clave en la estrategia estadounidense del Indo-Pacífico. A pesar de esta presión, el pueblo ecuatoriano rechazó en una consulta el pasado 16 de noviembre los cambios constitucionales que habrían permitido bases militares extranjeras, manteniendo su compromiso constitucional con la paz.
Cuba continúa enfrentando medidas de bloqueo intensificadas mientras la Relatora Especial de la ONU para el Impacto Negativo de las Medidas Coercitivas Unilaterales Alena Douhan realiza evaluaciones sobre los impactos en derechos humanos. Durante su visita, Douhan ha documentado efectos severos en el bienestar familiar y la seguridad alimentaria.
El patrón se extiende por toda la región. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, enfrenta campañas sostenidas a través de canales judiciales y mediáticos empleando métodos previamente documentados en Brasil, Paraguay y Perú. El presidente Trump ha respaldado públicamente a Javier Milei de Argentina, señalando apoyo a políticas económicas radicales que históricamente han desestabilizado economías regionales.
La situación actual representa más que disputas bilaterales entre Estados Unidos y naciones individuales. La presión simultánea sobre múltiples países—desde amenazas militares contra Venezuela hasta intentos de golpe blando en México, desde la militarización de Ecuador hasta la intensificación del bloqueo contra Cuba— indica una estrategia integral para remodelar las relaciones hemisféricas a través de la coerción e imponer el dominio estadounidense sobre los recursos de la región.
La soberanía regional y la autodeterminación siguen siendo principios fundamentales del orden internacional. Su defensa requiere una respuesta inmediata y coordinada de todos quienes valoran estos principios. Las próximas semanas serán críticas para determinar si el derecho internacional o la fuerza unilateral definirán las relaciones hemisféricas.
Nuestra Zona de Paz de América Latina y el Caribe está bajo amenaza, por tal razón convocamos a todas nuestras organizaciones populares a declararse en vigilancia activa y permanente y a realizar acciones de calle el día 10 de diciembre de 2025, frente a embajadas estadounidenses y símbolos de la agresión imperialista, en rechazo a la guerra y en defensa de la soberanía de nuestros pueblos.